SONIDOS EMERGENTES - ALUCINARIA
Discurso propio; emociones encontradas..
.doc: Hernán Osuna
.jpg: Gustavo Villordo

Debo confesar que cuando escuché a Alucinaria por primera vez (N. de Erre!: la banda previamente se llamaba The Perfil, pero recientemente decidieron el cambio de nombre) a través de su sitio en myspace, me llené de prejuicios. Concretamente escuché su tema “Contraluz” y pensé que iba a toparme con el típico grupo de adolescentes recién salidos del colegio que forman una banda para despuntar el vicio y conquistar chicas. También creí que iba a ser una copia de Arctic Monkeys o de The Strokes. Desde luego, este preconcepto se hizo pedazos cuando los conocí y escuché en vivo. Poseen una percepción musical muy personal y una dirección bien definida en cuanto a lo que quieren hacer.
Este cuarteto se formó en diciembre de 2006 y está integrado por Pablo Comas (voz, guitarra), Sebastián Montes (guitarra), Federico Botti (bajo) y Joel Guido (batería, coros).
Definiendo identidades
¿Garage rock? ¿Indie? Alucinaria prefiere dejar de lado los convencionalismos y apuesta a una construcción colectiva de identidad que gira en torno a la música. No se trata de un festival de virtuosismo, ni de una puja por ver quién toca más notas; el denominador común es el interés por crear bellas melodías. En definitiva: buenas canciones, de esas que necesitás escuchar una y otra vez.
El cuarteto profundiza a conciencia el juego de matices musicales y la paleta de influencias de las que se nutre es muy abarcativa. Imaginemos una licuadora de música en la que colocamos el ímpetu y la crudeza de bandas como The Strokes, Arctic Monkeys y The Vines, así como la dinámica psicodélica de The Velvet Underground, la melancolía de Radiohead, los viajes místicos de The Mars Volta y mucho más.
En cuanto a la lírica, se puede decir que es el eje discursivo con el cual la banda canaliza sus emociones. Las canciones nacen a veces por un arrebato de inspiración y las letras son generalmente introspectivas. De repente puede pasarse de un estado generalizado de ruidosa confusión al mutismo y la tranquilidad de un recién nacido que duerme. Alegría, tristeza, melancolía, ficción y realidad; términos que se entrecruzan y funden en las diversas direcciones que adopta el grupo.
Por estos días se encuentran ultimando detalles en la grabación de un nuevo EP que constará de seis canciones. Aquí también sale a relucir el amor propio y demuestran que no sólo se preocupan por lo musical, sino que también se hace hincapié en lo estético, la gráfica y las fotos (aspectos que una banda “seria” no puede dejar de asumir). También se prevén nuevas fechas en nuestra ciudad –y alrededores– para el mes de agosto.
Cabe aclarar que si bien esta nota resulta bastante descriptiva, a veces las palabras no alcanzan y lo mejor es experimentar por nosotros mismos. Las sensaciones que puede percibir el que escucha pueden ser muy disímiles. Pero algo es seguro: cuando un grupo logra transmitir sentimientos, su objetivo principal está cumplido. En definitiva de eso se trata la música, ¿no? De generar emociones, sentir, percibir. De “alucinar”.
|